Dance Away Sadness / A sacudirse la tristeza

 

By Lisbeth Coiman

“Dance me to the end of love” Leonard Cohen

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Los Angeles salseros at LACMA’ s Latin Sounds May through September photo by Constantino Badra

Growing up in my native Venezuela, where every family gathering ends with good music, I danced regularly. I danced at house parties on Saturday nights in my hometown of Guarenas, or at bars in Caracas as a grown up woman. Naturally, my feet easily catch any Latin rhythm, from cha cha, merengue, to salsa. My hips sway to the beat of the conga.

Dancing makes me smile broadly, feel sassy, and playful. Maybe it’s the endorphins release when I exercise. Maybe it’s the placebo effect, but dancing helps me come out of the dark hole when I feel depressed. I’m learning to dance away my sadness.

But I don’t dance West Coast salsa. West Coast salsa is the competition level of weekend dancing. Any dance club in the Bay area or in Los Angeles on a Saturday night looks like a scene from “Dancing with the Stars,” sophisticated and flamboyant. Salseros move in lanes, and the women pretend-comb their hair at with their right hand at every turn, while straightening their tiny dresses with the other. I didn’t hold much chance to find dancing partners.

After moving back to Los Angeles late last year, I decided to learn West Coast style. I went to Warehouse in Marina del Rey to dance on a Saturday night and noticed a petite woman dancing with the DJ. Her moves were precise, like a classic ballerina’s, but she had the hip and shoulder swag of the Latina dancer. I was mesmerized.

 

Carolina Solorio

Later, I asked her, “Where can I learn to dance like you?”

“With me,” she said giving me her phone number.

Soon I was taking private lessons with Carolina Solorio. She showed me how to follow the lead of my partner by sensing his subtle tugs at my hands. She knew how to make the best of my natural rhythm to teach me basic moves like cross-body lead, open break, and the more complicated Cup and Titanic. She also encouraged me to bring the feminine side to make those flirtatious hand moves and to “shine” in the salsero scene of Los Angeles.

Carolina started classic training when she was seven. Since then, she has become a true professional entertainer. Apart from teaching styling, salsa, cha cha, Latin jazz, bachata, and Latin hustle, she also designs elaborate choreographies and produces amazing shows. She is currently teaching an eight-week beginner-intermediate salsa class, focusing on “lead and follow” at Legacy Dance Academy in El Segundo on the first and third Saturdays starting at 7:00 p.m. Classes have already started and will finish in June.

 

If you want dancing lessons with Carolina Solorio, contact her at linasolc@gmail.com.

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Legacy Dance Academy has a solid dance curriculum for all ages. Lisa Diaz, the owner, has over twenty years of experience teaching dancing. She speaks proudly of her programs and states that teenagers in dancing classes are less likely to get in trouble because of the discipline and enthusiasm dancing brings to their lives. She also points out that her 70-year-old mother took salsa dancing and is hitting the clubs regularly. Legacy Academy is located on 730 S Allied Way in El Segundo, CA 90245, and their phone number is 1(310)322-1500.

I’m not an expert in West Coast style, but I try hard. ¿Quieres bailar conmigo?

 

Versión en Español

“Báilame hasta el fin del amor” Leonard Cohen

Cuando era niña en Venezuela, donde cada reunión familiar termina con buena música, yo bailaba regularmente. Bailaba en fiestas privadas los sábados por la noche en mi pueblo Guarenas, o en los bares de Caracas cuando me hice adulta. Naturalmente, mis pies agarran con facilidad cualquier ritmo latino, desde el chachacha, merengue, hasta salsa. Mis caderas se mueven al ritmo de la conga.

Bailar me produce una amplia sonrisa, y me hace sentir desinhibida y juguetona. Quizás sean las endorfinas emitidas durante el ejercicio. Quizás sea el efecto placebo, pero el baile me ayuda a salir del hueco oscuro cuando me siento deprimida. Estoy aprendiendo a sacudirme la tristeza con el baile.

Pero yo no se bailar el estilo de la Costa Oeste. La salsa de la Costa Oeste está a nivel de competencia. Cualquier club del Area de la Bahía, o de Los Angeles en una noche sabatina parece una escena de “Bailando con las Estrellas,” sofisticada y extravagante. Los salseros se mueven en línea, y las mujeres simulan ordenar su cabello con su mano derecha a cada vuelta, mientras se arreglan el vestidito con la izquierda. No tenía mucho chance de encontrar quien bailara conmigo.

Después de mudarme de vuelta a Los Angeles a finales del año pasado, decidí aprender el estilo de la Costa Oeste. Fui al Warehouse en Marina del Rey para bailar un sábado por la noche y me fijé en una chica menudita que bailaba con el DJ. Sus movimientos eran precisos, como una bailarina clásica, pero tiene el sabor en las caderas y en los hombros de las salseras latinas. Me quedé fascinada.

Más tarde le pregunté, “¿Dónde puedo aprender a bailar como tú?

“Conmigo,” me respondió y me dio su teléfono.

En poco tiempo estaba tomando clases con Carolina Solorio. Ella me enseño a seguir a mi compañero sintiendo cómo tira suavemente de mis manos. Supo explotar mi ritmo latino para enseñarme movimientos básicos como cuerpos cruzados, ruptura abierta, y movimientos más complicados como la copa y el Titanic. También me alentó a sacar mi lado más femenino para hacer esas coqueterías con las manos y a “brillar” en la escena salsera de Los Angeles.

Carolina comenzó en ballet clásico a los siete años. Desde entonces, se ha convertido en una verdadera profesional del entretenimiento. Además de enseñar salsa, cha cha, Latin jazz, bachata, y Latin hustle, también diseña coreografías elaboradas y produce shows extraordinarios. Actualmente está enseñando un curso de ocho semanas para principiantes y hasta nivel intermedio, enfocado en “llevar y seguir” en la “Academia de Baile Legacy” en El Segundo los primeros y terceros sábados de cada mes comenzando a las 7 de la noche. Las clases ya comenzaron y terminarán en junio.

Si usted quiere tomar clases con Carolina Solorio, por favor contactarla a linasolc@gmail.com

La Academia de Baile Legacy tiene un pensum de baile sólido tanto para todas las edades. Lisa Díaz es la dueña. Ella tiene más de veinte años de experiencia enseñando baile. Lisa habla con orgullo de sus programas y dice que los adolescentes en clases de baile tienen menos posibilidades de meterse en problemas debido a la disciplina y el entusiasmo que el baile trae a sus vidas. Ella también señala que su mamá de 70 años toma clases de salsa y va a los clubs regularmente. La Academia de Baile Legacy está ubicada en la 730 South Allied Way en El Segundo, CA 90245, y su número de teléfono es 1(310) 322-1500.

No soy una experta en el estilo de la Costa Oeste, pero me defiendo. ¿Quieres bailar conmigo?

 

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One thought on “Dance Away Sadness / A sacudirse la tristeza

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